La Bahía se consolida como destino turístico-inmobiliario
El sector inmobiliario aporta uno de cada cuatro pesos del PIB regional, genera más de 54 mil empleos y redefine el modelo económico entre Jalisco y Nayarit
La Bahía se consolida como destino turístico-inmobiliario. El sector inmobiliario aporta uno de cada cuatro pesos del PIB regional, genera más de 54 mil empleos y redefine el modelo económico entre Jalisco y Nayarit. El corredor Cabo Corrientes – Puerto Vallarta – Bahía de Banderas – Compostela atraviesa un punto de inflexión histórico. Lo que comenzó como un destino hotelero tradicional ha evolucionado hacia un modelo turístico–inmobiliario, donde la construcción, la compraventa y las operaciones inmobiliarias, incluyendo rentas vacacionales, se han convertido en motores centrales de crecimiento económico, empleo y transformación urbana.
Así lo confirma el Estudio AMPI–APAR 2025, una investigación pionera que cuantifica la derrama económica, el impacto en el PIB y la generación de empleos del sector inmobiliario y de las rentas vacacionales. El documento, elaborado con metodologías de estimación económica, encuestas y modelos de inteligencia artificial, representa el análisis más completo realizado hasta ahora sobre el tema en la región.
Un sector que impulsa la economía regional:
- Los datos son contundentes, el sector inmobiliario general representa el 25.5 % del PIB regional, mientras que el inmobiliario vacacional aporta el 19.2 %, sumando un total de 44,120 millones de pesos, lo que significa que uno de cada cuatro pesos generados en la región proviene directa o indirectamente del sector inmobiliario.
- En Bahía de Banderas, el fenómeno alcanza su máxima expresión, ya que el sector inmobiliario equivale al 30 % del PIB municipal, convirtiéndose en el eje absoluto de su economía; en Puerto Vallarta, más diversificado, la contribución es del 22 % del PIB, con una derrama anual superior a los 14 mil millones de pesos.
- En los municipios más pequeños, como Compostela y Cabo Corrientes, aunque los montos absolutos son menores, el peso relativo es alto, entre 22 % y 23 %, lo que refleja una fuerte dependencia del dinamismo inmobiliario para sostener su economía local.
- La derrama económica total del sector inmobiliario vacacional asciende a 33,220 millones de pesos anuales, integrando construcción, ventas, mantenimiento y rentas; de esta cifra, Puerto Vallarta y Bahía de Banderas concentran el 95 % de la actividad, consolidando la franja turística como un verdadero polo de inversión, empleo y atracción de capital extranjero. El 62 % de las compras de inmuebles vacacionales provienen de extranjeros, principalmente de Estados Unidos y Canadá, lo que refuerza el carácter global de la región.
Empleo y desarrollo social:
- Otro hallazgo del estudio es que, en términos laborales, se estima que el sector inmobiliario y las rentas vacacionales emplean a más de 54,600 personas, equivalente al 16 % de la Población Económicamente Activa regional. Solo la construcción genera alrededor de 25,000 empleos directos y hasta 70,000 indirectos cada año, mientras que la operación de rentas vacacionales aporta cerca de 15 mil plazas, muchas de ellas vinculadas a servicios de limpieza, mantenimiento, administración y atención al visitante.
- En Bahía de Banderas, casi uno de cada cinco trabajadores está vinculado a la cadena inmobiliaria o turística residencial, lo que coloca al sector en un papel socialmente determinante, ya no como complemento de la hotelería, sino como una estructura paralela de generación de bienestar y empleo local.
El auge de las rentas vacacionales:
- El subsector de rentas vacacionales destaca como un nuevo componente de la economía regional. El estudio estima ingresos por 8,656 millones de pesos anuales, distribuidos en 23,225 unidades activas de hospedaje en toda la región; Airbnb domina el 85 % del mercado, seguido de Vrbo con el 10 %, y el resto corresponde a operaciones directas o de pequeñas agencias locales.
- Las tarifas promedio oscilan entre 1,900 y 2,200 pesos por noche, con ocupaciones medias del 50 %. En contraste con el modelo hotelero, las rentas vacacionales ofrecen una distribución más flexible de la riqueza; en municipios como Compostela, el 45 % de los anfitriones son residentes locales que arriendan una o dos unidades para complementar sus ingresos familiares.
- A nivel fiscal, la recaudación del Impuesto sobre el Hospedaje alcanzará en 2025 los 412 millones de pesos, equivalente al 4.7 % de los ingresos brutos del sector, y aunque el efecto fiscal aún es limitado frente al potencial de formalización, su tendencia es ascendente gracias a los acuerdos de retención automática con plataformas digitales.
- La magnitud del fenómeno es tal que la oferta de rentas vacacionales equivale ya al 36 % del inventario regional de hospedaje, comparado con 63,740 cuartos de hotel frente a 23,225 unidades de renta vacacional, pero al traducir las unidades a cuartos la brecha se reduce, configurando un escenario de coexistencia que redefine la estructura del turismo en el Pacífico mexicano.
Inversión, urbanismo y retos de sostenibilidad
- El impacto inmobiliario no se limita a cifras macroeconómicas. En zonas como Versalles y la Zona Romántica de Puerto Vallarta, el valor del suelo se ha incrementado en más del 50 % en cinco años, pasando de 15,000 a más de 23,000 pesos por metro cuadrado; en los desarrollos de lujo frente al mar, los precios superan los 85,000 pesos por metro cuadrado, mientras que en proyectos intermedios promedian los 35,000 pesos por metro cuadrado.
- Este dinamismo inmobiliario también ha generado retos: el estudio advierte que la demanda de agua potable en Bahía de Banderas ha crecido 40 %, superando la capacidad actual de la red durante la temporada alta; asimismo, uno de cada cinco proyectos inicia con permisos ambientales o de densidad en proceso, lo que refleja rezagos en la gestión regulatoria y la planeación urbana. Sin embargo, el análisis también señala un cambio positivo: desarrolladores, asesores inmobiliarios y autoridades locales comienzan a integrar criterios de sostenibilidad y responsabilidad social, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El desafío ahora es construir un modelo de crecimiento que combine competitividad, inclusión y equilibrio territorial.
Un nuevo paradigma para la región:
- El Estudio AMPI–APAR no es un informe de promoción, sino una herramienta técnica y estratégica cuyo propósito es ofrecer información verificable para guiar políticas públicas, orientar inversiones y fortalecer la planeación regional. La conclusión es clara: la Bahía de Banderas ya no es únicamente un destino turístico tradicional.
- Hoy emerge como un destino turístico-inmobiliario, donde la inversión en vivienda vacacional, la construcción sostenible y la operación profesional de rentas turísticas conforman un ecosistema económico integrado, capaz de generar empleo, atraer divisas y sostener el desarrollo regional. El futuro de la Bahía dependerá de su capacidad para armonizar crecimiento y sostenibilidad, garantizando que cada metro cuadrado construido sea también una oportunidad de bienestar para sus comunidades.


